sercompetentes.com está editado por:
Banner

Encuestas

¿Es el Coaching una moda pasajera?
 

El coach “en forma”

Imprimir PDF

Como en cualquier actividad profesional o humana, el coach a la hora de realizar su trabajo en una sesión de coaching, deber estar perfectamente preparado. Sería una contradicción que ayudemos a dar lo mejor de sí a las otras personas, y que no ocurra lo mismo con nosotros. Deberíamos predicar con el ejemplo.

Llegados a este punto de partida, me parece un pretexto perfecto para analizar qué es lo que yo esperaría de un coach que está “en forma” para realizarme una sesión de coaching. Lo primero que esperaría es frescura, alguien que muestre vitalidad y cierta energía.

Cuando un coach se siente delante de su cliente debe tener criterio para valorar la situación, cierta reflexividad y un sentido de la percepción bastante alto. Indudablemente, no basta con comprobar la situación del cliente, el coach debe contar con una mínima intuición e instinto para con agilidad, soltura, diligencia y cierta resolución, ayudarle a discernir sobre las cuestiones, aportándole capacidad de juicio con raciocinio, cordura y sensatez.

Al fin y al cabo, el coach pone sus habilidades al servicio del coachee para que ponga en óptimo funcionamiento sus habilidades. Aunque parezca una redundancia, esta es una habilidad principal que debe tener el coach.

Pero el coaching no consiste en ver qué ocurre, sino en ver que queremos hacer. Alguien que debe incitar a la acción, debe transmitir dinamismo pero a la vez autocontrol. Creo que el autocontrol es clave, que el coach controle sus emociones y sentimiento con respecto a lo que su cliente le está contando.

La destreza del coach está en poner su sabiduría, sapiencia y su lucidez al servicio del coachee transmitiendo mesura, ponderación y templanza. El coach deber mostrar una clarividencia que transmita seguridad a su cliente, pero unida a una sobriedad en los planteamiento que irradien naturalidad y veracidad.

Igualmente, el “tempo” de la sesión de coaching es muy importante; tanto en el cómo iniciarla y finalizarla, como su encauzamiento troncal. Diríamos que es la brújula interior que el coach utiliza en cada sesión para ayudar a recorrer su camino al cliente.

Y para finalizar, creo indispensable que cualquier coach debe emplearse para contar con la conciencia e inspiración suficientes que transmitan a su coachee esa misma conciencia e inspiración, para optimizar cualquier situación.

Como aparecían en los créditos al final de una película, diríamos que por orden de aparición en este texto, el coach necesita para estar en forma: frescura, vitalidad, energía, criterio, reflexividad, sentido, percepción, intuición, instinto, agilidad, soltura, diligencia, resolución, discernimiento, juicio, raciocinio, cordura, sensatez, habilidad, dinamismo, autocontrol, sabiduría, sapiencia, lucidez, mesura, ponderación, templanza, clarividencia, seguridad, sobriedad, naturalidad, veracidad, tempo, conciencia, inspiración…

Un poco más y los créditos finales duran más que el propio texto; ¡¡uffff!! , ahora que lo pienso, lo de ser coach puede resultar ser un “deporte” de alto rendimiento.

FacebookTwitterLinkedin