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Encuestas

¿Es el Coaching una moda pasajera?
 

ante el comienzo del curso

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Apurando los últimos días de agosto y llegando a su fin el periodo vacacional, casi todas las personas empiezan a realizar planes para el nuevo curso. Le llamamos periodo vacacional, porque no solo nos referimos a las vacaciones (que no todas las personas pueden saborear), también disfrutamos de los días del periodo veraniego que son más largos y tenemos más tiempo para pensar y reflexionar.  

La mayoría de nosotros volvemos con renovadas ilusiones, o con nuevos proyectos, con otros retos personales, profesionales... con la voluntad de que esta vez sí haremos eso que siempre decimos y que luego no logramos…   

Son todos ellos, proyectos, retos, actividades o ideas que darían a nuestra vida y a la percepción que tenemos de ella, un giro hacia una mayor felicidad y autorrealización.

Después volvemos en realidad, volvemos a nuestra vorágine particular que no nos permite, ni tan siquiera los fines de semana y festivos, parar para poder pensar. Pensar en nosotros mismos, pensar en nuestra vida, pensar de la vida en general, pensar en lo que tenemos, pensar en lo que queremos, pensar en los que necesitamos…En la mayoría de las ocasiones, en el periodo veraniego transcurso de las vacaciones, se dan momentos en lo que llegamos a este tipo de pensamientos.

Entramos en el nuevo curso llenos de buenas intenciones para la vuelta al trabajo y a la rutina diaria, pero pasadas unas semanas nos rendimos a nuestra cruda realidad, y caemos en los hábitos de siempre. Y permanentemente, como siempre, el pensamiento sin acción, se vuelve a quedar en la mera intención.

No podemos pretender que, haciendo lo mismo y comportándonos de la misma manera, obtener resultados diferentes. Además de todos esos nuevos proyectos y retos para el comienzo del nuevo cursos vacaciones, debemos plantearnos que debemos cambiar o adquirir determinados hábitos en nuestra rutina diaria.

Tenemos que conseguir invertir algún tiempo para poder pensar como decíamos, en nosotros mismos y en nuestras vidas. Para poder romper esa rutina relacionaremos diferentes propuestas que ayudan a pensar, reflexionar y concretar sobre como es nuestra vida y que queremos realmente de ella:

-Espera una noche sin luna y cielo estrellado. Sentado o tendido, con tu mirada en la inmensidad del universo, los pensamientos vendrán solos.

-Puedes coger el coche y buscar un paraje natural y contempla la grandeza de la naturaleza y de nuestro planeta. Recréate en el espectáculo que en sí mismo es la madre naturaleza.

- Al menos una vez al año deberías de visitar una residencia de ancianos, pero no para visitar algún familiar o conocido. Es importante que recordemos cómo serán los días al final de nuestras vidas, si disfrutamos de un mínimo de longevidad.

-Al menos una vez al año deberías de dar una vuelta por un gran hospital, pero no para visitar algún familiar o conocido. Es importante ser conscientes de la maravillosa salud de la disfrutas tú y tus seres queridos.

-Al menos una vez al año deberías visitar un cementerio, pero no en el que puedan estar tus seres queridos, y no vale contar si tienes que asistir algún entierro. La visita deber ser a posta y no por alguna otra cuestión. Es importante no olvidar que todos, hasta tu, algún día ya no existiremos.

Resumiendo, además de todos esos proyectos y retos nuevos, en el nuevo curso deberíamos pensar en cómo pensamos. Recuerda: con todos los posibles desengaños y sueños rotos, con toda la vorágine y turbulencias del día a día, la vida es maravillosa y tenemos derecho a ser felices. Pero no basta con desearlo, pasemos a la acción.

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